Las inversiones de impacto son inversiones realizadas en empresas, organizaciones y fondos con la intención de generar impacto social y ambiental junto con un retorno financiero.

A finales de 2016 inversores de todo el mundo se reunieron en Amsterdam para la que fue quizás la conferencia anual más grande sobre “inversión de impacto”. ¿El estado de ánimo de los asistentes? Muy optimista. Y es que el concepto de invertir en activos que ofrecen beneficios sociales o ambientales medibles, así como retornos financieros, ha recorrido un largo camino desde sus modestas raíces a principios de los años 2000. Hasta hace poco, la inversión de impacto era una gran expectativa, sin aún mucha actividad palpable. Sin embargo, hoy en día es ya tratada como un activo más en la gestión de carteras de inversión.

La organización mundial referente en inversión de impacto Global Impact Investing Network (GIIN) ha publicado recientemente su informe anual donde expone datos muy interesantes: la inversión de impacto captó $77.400 millones en el 2015 con un rendimiento neto de la deuda del 5,4% en mercados desarrollados y 8,6% en mercados emergentes; una rentabilidad en las inversiones en capital del 9,5% en los mercados desarrollados y un 15,1% en los mercados emergentes.

¿Por qué el aumento? La respuesta es simple: son los consumidores. El informe US Sustainable, Responsible and Impact Investing Trends 2016 deja claro que la razón número uno citada por la mayoría de gerentes inversionistas (85%) cuanto a introducir productos de impacto social y/o medioambiental es la creciente demanda por parte de los clientes. Los efectos del cambio climático son otro factor importante que, según Meg Voorhes, directora del informe, “afecta a todas las carteras de inversión de alguna manera. (…) La idea de que el medio ambiente debe tenerse en cuenta está cada vez más arraigada”.

Estas son sin duda buenas noticias para los emprendedores sociales, que ahora ven el acceso a capital más fácil que antaño. Para las empresas sociales, significa que hay un cuerpo significativo de inversores que buscan activamente empresas con políticas y productos que tengan un impacto en la sociedad y el medio ambiente. Según Voorhes, los emprendimientos que pueden ser de particular interés para los inversores son los registrados como Sociedades de Beneficio Público. Este tipo de sociedades tienen escrito en sus estatutos que la empresa puede tener en cuenta la comunidad, el medio ambiente y otras consideraciones, además de la generación de beneficios financieros.